Primer día, primera visita, primeras actividades, primeras amistades... ¡Esto promete!

Por la mañana, a las 8:30, salimos en dirección a Antequera para iniciar esta nueva edición del Campamento de Alemán. Las familias, muy puntuales, acercaron a sus hijos al autobús y desde allí los 17 estudiantes y los 2 profesores pusimos rumbo a la ciudad monumental de Antequera. Hicimos una breve parada en Marbella para recoger a 12 alumnos y 2 profesoras del vecino IES Sierra Blanca de Marbella. 

El viaje, con Autobuses Ricardo, fue bueno. Hacía viento pero el conductor, Raúl, supo controlar esta adversidad y antes de la hora prevista llegamos al Centro de Visitantes del Complejo Megalítico de Antequera, Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 2016. Pasamos un poco de frío mientras esperábamos nuestro turno para la visita guiada. En esta actividad se nos unió el alumnado y profesorado del IES Séneca de la ciudad de Córdoba. Vimos el vídeo informativo (12 minutos de duración) y luego María José nos enseñó in situ los dólmenes de Viera y Menga.  La guía turística, como se puede ver en las imágenes (con abrigo amarillo), se deshizo en explicaciones y su trato fue muy correcto con los estudiantes. Todos quedamos maravillados con la espectacularidad del sitio, indudablemente único en el mundo.



Luego volvimos al autocar y ya sí cogimos la dirección a Mollina, pueblo donde se sitúa el CEULAJ (Centro Eurolatinoamericano de Juventud). Es un centro-residencia del Instituto Nacional de la Juventud dependiente del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad. Tras arreglar todos los requisitos administrativos, se nos dieron las tarjeta-llaves y cada uno se encaminó a su habitación. A los chicos nos asignaron el módulo E1 denominado Cotopaxi y a las chicas el módulo E2 o Cuscatlán. Son toponimios y nombres procedentes de América Latina. Hubo que negociar algún cambio con la Recepción en el caso de las chicas ya que necesitábamos una triple (son 9 alumnas, impar). Las habitaciones, como se ven en las fotografías, están bien. Son sencillas y cómodas. Cada módulo tiene una sala de estar con sofás, sillas y televisor de plasma. 



A las 4 de la tarde empezaban las actividades lingüístico-culturales propiamente dichas. Ya sí estaban todos los institutos participantes: el de Chiclana, el de Almería y el de Torrox. Se comenzó con dinámicas de grupos en Alemán y juegos que ayudaran a conocerse a todos los estudiantes. Los auxiliares de conversación tuvieron un papel fundamental en esta primera tarde de convivencia. Con música de fondo para ambientar, primero hubo una actividad de presentación, luego otra de contacto, seguida de una tercera en parejas, para terminar en una grupal muy divertida. 



En medio de la tarde se paró para una merienda en el Comedor. Había bebidas calientes (café, té o Cola-Cao), zumo de naranja, dulces y fruta (manzana, naranja o plátano). Una hora para descansar y a cenar. En la cena la comida gustó bastante. No se veía mucha comida en los platos y eso es un buen síntoma. Nos pusieron de primero sopa de puchero, de segundo filete de cerdo con patatas a lo pobre y de tercero había que elegir entre mousse de fresa, yogures o fruta. Además nos ofrecieron pan y bebida (agua embotellada o refresco en lata). El personal de sala y cocina nos felicitó por el comportamiento de los chicos. Ya en la cena, se notaron ciertas nuevas amistades porque algunas mesas ya eran mixtas (unos de aquí y otros de allí). Se terminó el día con una Mini-disco en la Sala de Juegos. Mucho reguetón y poca luz. 



Por ahora el comportamiento de nuestro grupo está siendo modélico. María y yo estamos encantados. Ojalá que este ambiente de confianza, buenrollismo y complicidad siga así todo el campamento. Ahora ya toca descansar. A ver cómo se nos da la noche... 






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